¿Qué sucedió en Soriana con las pantallas?

Por José Luis Domínguez Castillo
¿Qué sucedió en Soriana con las pantallas?

 

Lo que sucedió en Soriana con motivo del Buen fin, trascendió las fronteras del país, no únicamente brincó de un estado a otro de México. Acabo de recibir un mensaje por celular, en el que aparece con precio equivocado una cartera de pollo; la etiqueta dice que son 720 pesos, lo que se interpreta como un simple error de dedo, y debería ser $72.00. Cómo la ve? Los clientes abusones del otro día, los que pagaron 10.99 por pantalla de televisión, habrían acudido con su burla de retrasados mentales a la caja a pagar dicho precio del pollo? Estamos acostumbrados, a que nada más los otros se equivocan y nosotros, no. Y así pasa en todas partes, en el seno familiar, en el trabajo, en la política.

 En este mundo, en que ser demócrata es cuando nos va bien, y al perder, pues se hizo trampa, no hubo democracia, hacen falta verdaderos jueces para poner las cosas en su lugar. Lo acontecido en la Soriana, es una soberana demostración de que hemos perdido el rumbo, y esto ha sucedido ya desde hace mucho tiempo; y es que la sociedad anda de cabeza desde tiempos muy lejanos. Es la ley del "gandalla", por emplear términos actuales, es la ley del abusón, el que por desgracia es apoyado por la autoridad. Qué hubiera hecho usted, al encontrarse con ese garrafal error en el precio de las pantallas? Habría preguntado al empleado más cercano a dichos productos, si el precio anotado era el correcto? Muchos han dicho que sí, pero esto es una declaración a "toro pasado", porque después del problema que se suscitó en dicho centro comercial, vinieron las reflexiones, los corajes, toda clase de respuestas, de entre las que estaban desde luego las que se referían a sacar ventaja del error en la etiqueta. Y como dijera Ortega y Gasset, el laureado filósofo español, "yo soy yo y mi circunstancia", quién sabe qué hubiera pasado en mi yo más interno, teniendo las perlas de la virgen en mis manos. Bueno, yo en mi caso muy particular, primero hubiese preguntado por el precio real de "Buen fin", y no habría cometido la canallada de exigir el respeto del precio de los $10.99.

Todo se reduce invariablemente en la vida al tipo de formación que tenemos, a la educación que hemos adquirido en base a muchos factores, y de ahí vendrá, tiene que venir nuestra actuación, nuestro comportamiento ante casos, que hemos de llamar de conciencia. Viene a mi memoria el juicio hecho a Sócrates, el filósofo griego, llamado "el padre de la ética", acusado de corromper a la juventud y de mostrarse como un ateo. Para no entrar en el andamiaje, en el proceso que se llevó a cabo, quiero recordar la escena de cuando habiendo sido condenado a beber la cicuta, el célebre personaje de la frase "yo sólo sé que no sé nada", esa escena en que le dice un discípulo suyo a Sócrates, que le puede ayudar a escapar, éste contesta, que cómo se vería él, que toda la vida ha defendido la justicia, la ley, la verdad, qué cómo se vería escapando. "Si eres inocente", le dicen sus amigos, y él únicamente responde, que no escapará como un vil delincuente. Etc.

Este señor estaba formado en el respeto a las normas, a las leyes, y su amor por la verdad era su guía permanente. De eso hace como unos dos mil 500 años, y después de tanto tiempo transcurrido, nos encontramos con formas muy primitivas de analizar las cosas. Lo que sucedió con las famosas pantallas, es una demostración de que esas personas que se llevaron las pantallas, parece que viven en la edad de piedra, edad en la que el que se ponía más abusado, le quitaba su pedazo de carne al que comía cerca de él. Esas actitudes ventajosas, son una resultante de la gran pérdida de valores que prevalece en nuestra sociedad; la corrupción al más alto grado ha propiciado los peores ejemplos de conducta, de muy diversa formas. No es exclusivo de los políticos este comportamiento, se localiza en todas partes. Ya decía Sartori, el filósofo italiano recientemente fallecido, que no se trata de exclusividades la conducta antisocial, que prolifera en grupos e individuos de distinta índole.

 

 

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