Medios mercantilistas

Rodrigo Ramírez Tarango
Medios mercantilistas

 

El ejercicio del periodismo conlleva responsabilidad social, así se ha comentado en diferentes aportaciones.

Al hablar de que el ejercicio del periodismo conlleva responsabilidad social nos enfrentamos a una situación compleja, de difícil análisis, primero porque se parte de que el periodista debe estar preparado para entender los retos que representa el conocer información, transformarla, darle tratamiento y presentarla al gran público.

Segundo, porque al señalar el tema de responsabilidad social pareciera que sólo se hace desde un punto de vista en particular, cuando en realidad son varias las vertientes que se integran en un mismo producto. Todo esto se debe integrar a la hora de analizar al periodismo como lo que también es: empresa.

La materia prima para un medio de información es la noticia sin lugar a dudas, y en muchos casos esta noticia es sinónimo de venta, es la posibilidad de hacer un producto atractivo para que el gran público consumidor de información adquiera un pliego de papeles o sintonice determinada estación en un radio o una televisión.

Son esas buenas noticias, las que sigue el gran público, las que permiten que la empresa-medio de información pueda vender, ¿y qué vende?: la promoción de otro tipo de bienes y servicios.

La venta de bienes y servicios también es un negocio y también es información, por eso luego los medios de información pueden funcionar como agentes de ventas.

Pero ¿qué pasa cuando las empresas-medios de información comienzan a vender en sus productos contenidos que atentan en contra del mismo grupo social?, por ejemplo ¿qué pasa cuando el medio participa con el comercio de lo que es considerado por las leyes como un delito, por ejemplo el lenocinio, un delito grave ya que es la viva trata de personas.

El periodismo puede ayudar mucho al grupo social, sin embargo también puede perjudicarlo enormemente, cuando pervierte algunos de sus fines. Como por ejemplo, el llevar algunos mensajes que pueden confundir a la ciudadanía.

La ciudadanía se puede confundir con la creencia de algunas cosas que le resultan perjudiciales, por ejemplo el exigir que se libere a una persona en un proceso penal cuando el responsable de tales contenidos en el medio masivo simplemente así lo cree, supone o incluso tiene interés personal, pero en realidad desconoce el proceso jurídico y las reglas del procedimiento.

En otros casos, como el del lenocinio, nos enfrentamos a situaciones sumamente graves, como el pensar que el comercio carnal es algo que en determinado momento pueden ayudar al grupo social evitando supuestos males mayores, cuando en realidad se trata de la esclavitud de algunas personas a merced de otras, con todo lo que esto conlleva.

Varias veces hemos analizado los fenómenos de los mass media, particularmente cuando se trata de dilucidar la ambigua noción de “cuarto poder”, entendiéndola como la posibilidad de que desde sus tribunas potencialmente puede obligar a los poderes constitucionales a armonizar algunos de sus criterios, o incluso forzarlos a cumplir con el mandato legal.

Pero cuando los responsables de los medios masivos desatienden estos criterios pueden convertir su actividad en mero mercantilismo, trabajo que solamente busca la venta, sólo ganar dinero, sólo ven  el beneficio de unos pocos, regularmente los mismos dueños del medio, sin importar lo que le están brindando a la sociedad; este es el antecedente de lo que luego se convierte en sociedades mercantiles, a empresas que en lugar de asumir su responsabilidad social, se dedican a un lucro desmedido a costa de quien sea.

Es natural preguntarnos si los dueños de estos medios de información pueden ser sancionados por conductas que atentan contra la sociedad, la respuesta es afirmativa, claro que existen disposiciones en el sentido de proteger al público, estas limitan la libertad de expresión que algunos creen que es omnímoda, porque hay un bien jurídico superior, el interés público.

Para algunas personas la libertad de expresión es algo que debe prescindir de límites, pues esta es la primera garantía para que se puedan dar las demás, esta es la base de la concepción liberal del poder público, ese que se genera para representarnos a todos, administrar lo que es de todos y consolidar los bienes y servicios que nos permitirán mejores niveles de vida.

Pero cuando nos enfrentamos a una realidad diferente, esa en la que pequeños grupos de personas, empresarios, familias, usan este sistema para beneficio exclusivo, pisoteando los bienes que hacen posible hablar de interés público, es cuando debe operar como regla que el interés de pocos debe someterse al interés público.

Ahora bien, es lógico preguntarnos ¿por qué no se sanciona estos editores que causan daño al grupo social?

Una de las causas por las que quienes perpetran estas conductas no son sancionados, se explica de manera lógica cuando tenemos autoridades débiles que se inhiben para hacer valer el estado de derecho,  porque carecen de apoyo por parte de los diferentes sectores de la sociedad para hacer a un lado amenazas o chantajes de que son víctimas desde los medios mal utilizados.

Es decir, cuando no se aplica sanción contra quienes violan la ley estamos frente a autoridades que, por otro lado, carecen de presión por parte de los diferentes sectores de la sociedad (entre ellos de los mismos medios de información quiénes coludidos con ellos mismos hacen sus negocios perjudicando a la sociedad).

 

Así podemos explicar el círculo vicioso en el que nos encontramos los ciudadanos; sí, porque a fin de cuentas somos los perjudicados cuando nuestras familias, nuestros jóvenes, reciben basura través de algunos medios de información.

¿Qué nos toca hacer a los ciudadanos frente a estos medios que no cumplen con su responsabilidad social? Lo que siempre ha estado nuestras manos, no elegirlos. Nuestro poder de decisión es clave, tenemos la potestad de eliminar del escenario a los medios que están incumpliendo con su responsabilidad social.

Aquí vale la pena hacer un apartado, algunas veces pareciera que sólo pensamos en el periodismo como la posibilidad de llevar la información más importante a la ciudadanía, sin embargo hay que asimilar que el periodismo no sólo es información política, información trágica, Información considerada importante desde las esferas del poder, aquí necesitamos asimilar que el periodismo también es información social, entretenimiento, la posibilidad de distraer nuestras mentes de la cotidianidad y asomar nuestra mirada a otros mundos, a otras opciones, a otras formas de ver la vida.

Por eso el periodismo es tan importante, porque nos trae además de información que necesitamos para la vida cotidiana, nos trae otras oportunidades, es como la literatura, pero en una pequeña escala, no por nada algunos de los grandes escritores de lengua hispana siempre han sido periodistas.

Hoy estamos a tiempo de redimensionar la figura del periodismo, esa que se aprecia en gran medida a través de los medios masivos de información, porque nuestra sociedad se nos está escapando de las manos, pero es a través del periodismo tenemos una de las principales armas para cambiar este lamentable estado de cosas. Es importante que reflexionemos esto: la misión del periodismo no es educadora, pero de una u otra forma siempre nos puede aportar algo para nuestra educación, es decir, a través de los medios de información accedemos a contenidos que pueden llegar a ser parte de nuestra educación.

Es por ello que se insiste tanto en la responsabilidad social de los medios, reflexionémoslo con una frase que puede resumir todo este artículo: “dime qué medios leen hoy los niños y jóvenes y te diré que sociedad tendremos el día de mañana”. 

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