Pagar por información * Editorial * Por Rodrigo Ramírez Tarango

Opinión
Pagar por información * Editorial * Por Rodrigo Ramírez Tarango

 

En la era de la información, donde esta pasó a ser de abundante en super abundante, como lo afirmara José María Desantes ya desde hace unos 40 años, pagar por ella parece cada vez más extravagante y anticuado.

Hoy la información está por todos lados, el reto para las generaciones presentes y futuras, señalan los teóricos, ya no es encontrar la información, sino saber cuál es verdadera y cuál no lo es. Para ello se requiere conocimiento previo, básico.

La abundancia de la información lleva a que hoy la competencia por ofrecerla terminó provocando su gratuidad.

Sin embargo aún existen medios que ofrecen información en contraprestación por algún dinero; una de las teorías que apriorísticamente dan base a lo anterior es que el costo tiene una relación no consciente con la calidad y, por ende, con la veracidad.

Lo anterior es muy discutible, ya que hoy por hoy la calidad no está necesariamente hermanada con el costo de la información, pero la anterior es presentada como una hipótesis de investigación, pues ¿de qué otra forma se pude justificar el que aún existan medios –particularmente en internet- que cobren por suscripción?

Quizá esta pretendida relación entre calidad y precio sea una premisa equivocada para dar sustento siquiera a la hipótesis. Es posible que hoy los medios que cobran suscripción es debido a que se mantiene la inercia de que los periódicos impresos tradicionales se recibían previo pago.

Claro que algunos medios que ofrecen información en internet a su vez ofertan otros servicios o ventajas, tales como puntos de vista de expertos en temas muy específicios. 

Incluso, de acuerdo con algunos teóricos, hasta la radio y la televisión no estaban exentos de ser medios de paga, esto no se daba por emisión precisamente, más bien por la compra de los aparatos como prerrequisito para recibir las emisiones.

“La gente busca cada vez más historias, consume más información y paga más por hacerlo”, afirma Nereida Carrillo (2014), y agrega que hoy más que nunca la gente paga por consumir información, porque desembolsa una cantidad de dinero nada despreciable por los ordenadores y dispositivos como los smartphones o las tabletas.

Pero la confianza, la credibilidad, son factores inherentes a los medios de información y al asociar esto con la idea en el sentido de que gratuito no es apreciado como aquello que nos cuesta, es entonces cuando se establece apriorísticamente la relación entre confianza-credibilidad y pagar por información.

Es esta relación al que, en el buen sentido, dá sustento a la venta de información, un costo beneficio; un presuponer que el medio más serio es aquel que invierte en la formación de sus trabajadores y en la calidad de la presentación de sus productos, más allá de que estos sean vehículos para la publicidad comercial. 

Claro que los formatos son factor para que se generen preferencias, incluso en formatos y estilos de presentar la información que a su vez generan que segmentos del público sigan la publicación o emisión por sentir afinidad con ello, más que por la credibilidad en la información.

Norbert Bilbeny (2012) afirmó que asistimos a una crisis de la intermediación. En la comunicación como en la política se están borrando los conceptos de institución representativa y de agente intermediario. En parte por las ventajas de las nuevas tecnologías, pero también, en positivo, por la madurez democrática, y en negativo, por el creciente individualismo en la sociedad.

Para el ensayista y catedrático de la Universidad de Barcelona “cada vez parece haber menos público dispuesto a pagar por información. Muchos lectores se quejan de que un mismo periódico obliga a pagar por las noticias que ofrece en versión impresa y no por las que da vía online”.

“Por otra parte, es de destacar el fenómeno de globalización en el que estamos inmersos, por cuya causa el concepto de lo local o lo nacional, tan operante en la información, ha cambiado también de sentido, restringiéndose a los efectos de esta”, señala Bilbeny aludiendo directamente el nelogismo “glocal”, en el que se sintetiza que lo local ya es susceptible de ser global y viceversa, gracias a las nuevas tecnologías.

Esto nos lleva a un pretendido onírico, como lo afirma Basset (2013), es decir, el sueño de la redacción sin periodistas, que se ha hecho ya realidad con los agregadores, buscadores y difusores que actúan como portales adaptados además a los gustos de cada uno de los lectores. La relación comercial y comunicativa se concibe nítida y con rentas maximizadas, sin mediaciones inútiles. Pero estos agregadores de noticias son de una calidad ínfima por el escaso nivel de comprobación de las noticias y por la ausencia de selecciones, jerarquizaciones y análisis”.

En sentido estricto estamos en una época de transición, en la que si bien todo apunta a que la información será gratuita cada vez en mayor medida pero en esa misma medida difícil corroborar su veracidad, mientras que el cobro por la misma quedará para ciertos productos de carácter artesanal.

Pero hasta hoy “…nadie ha dado con la fórmula mágica y nadie se atreva a dar un paso en falso y en solitario”, reflexiona Casinos (2013) y se pregunta “¿Y si todos los diarios digitales establecen un muro de pago a la vez? Son muchos los que creen que esa podría ser la solución, pero en un mercado libre como el nuestro ¿quién puede garantizar que en el minuto siguiente al que todos los diarios convencionales cobren por sus contenidos web no saldrá un nuevo diario digital gratuito y se llevará el trozo grande del pastel de la audiencia”. 

Hoy la comunicación de masas es mercadeo, pelea por audiencias, por públicos, esto genera que las personas sean vistas como objetivo de ventas, no como sujetos que necesitan información para tomar sus decisiones. Ese es un tema para reflexionar la próxima semana.

 

Carrillo, Nereida. (2014) El periodismo volátil: ¿Cómo atrapar la información política que se nos escapa?. Editorial UOC. Barcelona. España. Edición digital.

Bilveny, Norbert. (2012) Ética del periodismo. Universitat de Barcelona, Publicacions i Edicions. Barcelona, España. p.25

Basset, Lluís. (2013) El último que apague la luz: Sobre la extinción del periodismo. Taurus. Madrid, España. Edición digital.

Casinos, Xavi. (2013) El misterio del yougur caducado o cómo reinventar los periódicos. Editorial UOC. Barcelona, España. p.15.

Comentarios: rodrigoramireztarango@gmail.com

 

 

 

 

 

 

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