El periodista frente a la sociedad

Por Rodrigo Ramírez Tarango
El periodista frente a la sociedad

 

De acuerdo al código internacional de ética periodística de la Unesco, la tarea primordial del periodista es proporcionar información verídica y auténtica con la adhesión honesta a la realidad objetiva, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado, manifestando sus relaciones esenciales (Siurana, 2009).

El numeral 2 de la propuesta del organismo internacional, denominado “la adhesión del periodista a la realidad objetiva” propone no sólo el compromiso con la deontología básica de las personas que se dedican a esta actividades decir, con el básico deber ser; propone, en el mismo sentido que la descripción de la razón como elemento del acto humano, conocer lo que se está haciendo tanto en su contenido como en su significado o consecuencia.

José Luis Widow Lira, en La naturaleza política de la moralpropone que la verdad es una adecuación (para su descripción), y explicarla corresponde a dar razón de la particular operación que se opera en el entendimiento práctico (razón), esto es, en el entendimiento que entra en la constitución de la acción voluntaria; es decir, de un acto humano realizado consciente y libremente (Widow2004)

El periodista no sólo debe aplicar la técnica para buscar, procesar y presentar información en aras de publicación en un medio masivo, además debe estar consciente de que es la verdad y que esta verdad es de interés público; al conjuntar estas dos características es cuando podemos afirmar que la información es un bien público.

Por otra parte, la sociedad necesita de intermediación para satisfacer su derecho a la información, y este papel lo juegan preponderantemente los medios de información y los periodistas que los nutren.

En esta última idea podemos colegir que el fin de los medios de información es hacer llegar información de genuino interés a las personas; esto en lo que toca al trabajo periodístico que, como ya se analizó en entregas anteriores,es paralelo a la entrega de propaganda y publicidad que son la fuente principal de ingreso para el medio-empresa.

El citado Código de Ética de la Unesco señala que la responsabilidad social del periodista consiste en que este comparte la con el medio la responsabilidad de la información transmitida y es, por tanto, debe dar cuenta no sólo frente a los que dominan los medios de información, sino en último análisis frente al gran público, considerando la diversidad de los intereses sociales.

La responsabilidad social del periodista implica que éste actúe en todas las circunstancias en conformidad con su propia conciencia ética. Aquí sería pertinente agregar que para nuestra cultura política un “cuando la tenga”, ya que en algunos tristes casos ese tribunal en que se convierte la razón humana es sólo una “conciencia mercantil”, -acotación con algo de ironía, pero en el fondo con gran pesar por ser esta una realidad que está muy extendida en nuestras sociedades-.

Para ello el Código de Ética de la Unesco propone que el periodista, en su papel social en lo particular, debe mantener un alto nivel de integridad. Esto exige mucha comprensión de lo que esa noción significa, y para ello es pertinente reflexionar en lo afirmado por Peter Kemp al respecto, y publicado en una obra póstuma que sólo se editó en idioma español: “La mundialización de la ética”. 

Sobre la noción de integridad, Kemp señala al igual que la dignidad puede ser a la vez una virtud y un aspecto inherente a cada ser humano.

El término latino integrare viene de tengere (tocar) y el privativo in; por lo que podemos colegir que integridad significa literalmente que no hay por que tocar, dañar, alterar, más bien es menester respetar y proteger; esto en cuanto a lo que desde el paradigma ético se debe cuidar en su integridad.

El investigador francés va más allá y lleva la noción de integridad a la persona humana y la relaciona como ese algo que constituye una totalidad, una coherencia; remite en cierto sentido a una coherencia que no debe ser tocada (Kemp, 2007).

El periodista debe ser coherente con el deber ser y la ética aplicable a su actividad, debe mantener esa intocabilidad con los fines de su labor social, que si bien tiene conflictos con la parte comercial del medio, el periodista por definición no debe vender su conciencia a la parte mercantil del negocio llamado medio de información, al hacerlo prostituye su trabajo y se prostituye personalmente.

Esta última consideración es sumamente delicada, particularmente a la luz de las nuevas tecnologías que permiten al periodista abrir un medio y ser el dueño, haciendo las veces de gerente comercial y director editorial. Esta dualidad exige la comprensión de ambas funciones para su clara delimitación.

En esos casos el periodista debe mantener el delicado equilibro entre lo comercial, de lo que depende seguir presentando sus propuestas informativas a la sociedad; y un trabajo periodístico apegado a la verdad y a la realidad objetiva que a la vez le permitirá crecer en lo que a su principales activos: credibilidad y confianza

Cuando se pierde o no se conoce lo que significa integridad respecto al ejercicio profesional, el periodista puede caer en las peores aberraciones y multiplicarlas desde la posibilidad que tiene de proponer contenidos en un medio masivo de información.

La pérdida o carencia de integridad en el periodista daña a la sociedad, ya que es indiscutible que el profesional de la información tiene responsabilidad social, no sólo frente a su empresa y la búsqueda diaria del sustento, esta actividad humana tiene repercusiones en los públicos, y no puede ser tomada a la ligera o en aras de aplicar una pretendida justicia que no corresponde a quienes participan de estos procesos de comunicación humana.

Quien carece de integridad no tiene sensibilidad para aquellos valores del periodismo diferentes a la autosatisfacción individual, no le interesa el impacto que su trabajo pueda tener en la sociedad, ejerce entonces un periodismo que busca lo espectacular y sensacionalista, en lugar de lo investigativo y perdurable” (Herrán y Restrepo. 2005).

El periodista está, por la naturaleza misma de la actividad, de una u otra forma siempre de frente a la sociedad y frente a quienes tienen la responsabilidad en la conducción de la respública, como escrutadores que regularmente son escrutados. Su responsabilidad parte de la concepción de su papel como gestores de información, como propagadores de bienes públicos que, en esencia, deben ser la base para que quienes integramos las sociedades nos conduzcamos tomando decisiones, una a una. 

Aquí la trascendencia del periodista frente a la sociedad, como principio y fin de un diagnóstico que podemos hacer para entender el estado de cosas actual, pues nuestra sociedad también es lo que recibe de sus medios de información.

 

 

Siurana, Juan Carlos. 2009. La sociedad ética. Proteus. Barcelona, España. Edición digiral

Widow, José Luis. 2004. La naturaleza política de la moral. RiL Editores. Santiago de Chile. p. 149.

Kemp, Peter. (2007). La mundialización de la ética. Fontamara. México, D.F. p. 55.

Herrán, María Teresa. Restrepo, Javier Darío. (2005) Ética para periodistas. Grupo Editorial Norma. Bogotá, Colombia.p. 52.

 

Comentarios: rodrigoramireztarango@gmail.com

 

 

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